La importancia de seleccionar a un buen terapeuta

Terapia Individual

Una vez que has decidido acudir  con un terapeuta buscando ayuda psicológica, se torna de vital importancia el que puedas seleccionar a uno que realmente sea bueno. Si bien la idea anterior es obvia y simple, no resulta fácil de realizar. Lo anterior es debido a que no se ha entendido propiamente qué es lo que hace bueno a un terapeuta ni la importancia vital que tiene el que no falles en esta selección. El siguiente artículo espero te ayude en ello.

Tenemos que partir de la idea fundamental de que las personas no accesamos directamente a la realidad, sino lo hacemos a través de los “lentes” con los que cada quien vemos al mundo. Si no estás muy familiarizado con esta idea podrías leer este otro artículo antes de seguir con este.

La otra idea fundamental, tomada de la cibernética de segundo orden (perdón por el tecnisismo), es que el observador siempre influye en lo observado, es nuestro caso, el terapeuta siempre influye en el paciente, y un mismo paciente tendrá un resultado muy distinto dependiendo del terapeuta a quien acuda, aún y que todos tengan la misma formación.

Dado que todos accesamos a través de esos “lentes”, entonces podemos deducir que los terapeutas también accesan a la realidad con sus propios lentes. Es imposible para un terapeuta accesar al mundo sin sus propios lentes: sus creencias, valores, convicciones, información teórica, académica, práctica, etc.

Si bien esto es cierto para cualquier profesión, para un psicoterapeuta esto toma particular importancia porque la única forma que tiene el terapeuta de ayudarte, y de en su momento determinar si ya estás “dado de alta” es en base a su visión particular del mundo.  Y yo creo que esto no es comprendido a profundidad porque las implicaciones son enormes. Significa que tu, paciente, que acudes a ayuda psicológica por la neutralidad con que el profesionista debiera tratarte, en realidad siempre estás influenciado por él, ya que es sumamente complicado mantener dicha neutralidad e inevitablemente serás influenciado por los “lentes” de tu terapeuta.  Esto no es necesariamente malo si esos lentes te son muy útiles. Pero, ¿qué pasaría si no lo son?

Yo, en las clases de posgrado, pude constatar cómo varios compañeros de clase, todos terapeutas, siguen estando muy influídos por sus propias creencias de todo tipo (religiosas, académicas, familiares).  Estas creencias limitan el abanico de opciones que ellos ofrecerán a sus pacientes puesto que ellos mismos no están de acuerdo con varias de estas opciones. Sus lentes  llegan hasta un cierto nivel, por lo que les es imposible ofrecer algo que ni siquiera ellos pueden ver.  Es como si a un karateca cinta verde le pides consejos de cinta negra. No podemos dar lo que no tenemos.

Mi esfuerzo en particular es tratar de entender y ver lo útil de la mayor cantidad de ideas y herramientas que se me presentan y otras que busco, con el objetivo de que, cuando venga conmigo un paciente, pueda yo ofrecerle la mayor cantidad de opciones, que si bien tendrán un cierto sesgo inevitable, trataré de que sean tan amplias que en ellas pueda encontrar una solución adecuada para sus necesidades particulares.

Otro punto importante que he visto “desde adentro”, es la importancia de que el terapeuta tenga ciertas vivencias. Que haya enfrentado diversos problemas y haya podido salir adelante. Difícilmente un terapeuta con un BMW heredado por sus papás y que vive en una gran residencia también heredada puede entender y hacer empatía real con un paciente abrumado por problemas económicos. Mucho menos le puede ayudar a encontrar la manera de salir de esos problemas. O un terapeuta soltero sin hijos difícilmente tendrá un mejor consejo sobre cómo enfrentar problemas con hijos, que alguien que ya pasó por esa etapa o al menos está en esa etapa.

Y esto no es exclusivo de las terapias psicológicas: tampoco tendría mucho sentido ir con un doctor con sobrepeso, que fuma y que luego nos enteramos que tiene cáncer de pulmón. ¿Que visión enriquecedora de la salud podría darnos alguien así?

Entonces, resumiendo, dado que , a como yo lo concibo, un terapeuta es como un faro de luz que ayudará a guiar a su paciente que se encuentra temporalmente en una oscuridad, hacia un mejor lugar, es importante que el paciente se asegure que realmente sea un buen faro y no solo una lucecilla que al menor viento se extinga también.

Espero que este artículo te haya sido útil. Quedo a tus órdenes.

 

 

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