Darle a tu hijo solo lo que necesita

 

Darle lo necesario

Nunca te arrepentirás de haberle dado a tu hijo algunas cosas de menos pero siempre te arrepentirás te haberle dado cosas de más. Esta frase que nos dijo un buen amigo ha motivado el siguiente artículo.

Cada vez son más los papás que en nuestra ciudad se sobreesfuerzan por darle a sus hijos “todo lo que necesitan” “todo lo que ellos no tuvieron”. De alguna manera ellos creen que este pensamiento es correcto. Desafortunadamente muchos de ellos se dan cuenta, ya muy tarde, que en realidad es un pensamiento equivocado.

Muchos papás han pasado por una vida llena de esfuerzo y de victorias y derrotas que les han costado mucho pero que también los han hecho ser las personas que son. Así como el vidrio se templa en el fuego y se hace más resistente, estos papás se han templado en las dificultades de la vida y se han convertido en personas fuertes.

El error que cometen, es pensar que eso estuvo mal, y que no quieren que sus hijos pasen por esas dificultades, pues fueron precisamente esas dificultades las que los hicieron fuertes. Es así que estos papás crían a sus hijos en un ambiente completamente cómodo y libre de riesgos. Lo malo es que también está libre de retos que los hagan crecer. Es así que ahora nos enfrentamos a una generación de jóvenes con baja tolerancia a la frustración, que buscan vías rápidas para obtener lo que quieren: cosas, reconocimiento, placer, etc.

Dado que todo lo han tenido de forma rápida y sin esfuerzo, esos jóvenes tendrán serias dificultades para convertirse en adultos independientes y exitosos.

Después de un tiempo, estos papás no se explican por qué tienen tantos problemas en su relación con sus hijos, o bien por qué sus hijos no son como ellos. Su lógica de: “si yo que tenía poco y con mucho esfuerzo tuve éxito, más lo tendrá mi hijo que le he dado todo” es una lógica completamente equivocada. Y desafortunadamente no son pocos los papás que no pueden ver este error. ¿Cómo esperan llevarse bien si han criado a sus hijos en un contexto tan opuesto al origen de ellos que es prácticamente como si fueran hijos de alguien más. Difícilmente tendrán la misma forma de ver la vida.

Con el tiempo algunos de estos papás simplemente se resignan y extienden el apoyo a sus hijos por muchos años más de lo que tenían pensado.

Si tu eres papá y estás leyendo estas líneas te tengo una noticia buena y otra mala. La mala es que difícilmente podrás cambiar el patrón si tu hijo ya es adolescente o mayor y ha pasado por esta educación de “aparador”. La buena noticia es que aún estos hábitos profundamente arraigados pueden ser cambiados mediante terapia. Es posible, en efecto, cambiar los lentes con los que tu hijo ve el mundo, y darle unos lentes más acordes a la realidad que le sean más útiles y lo transformen en un adulto independiente y responsable.

Estoy a tus órdenes.

 

 

 

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